A diferencia de la mayoría de las obras de artistas visuales, la de Caiozzama -apodo con que Claudio (34) fue bautizado en el colegio en honor a un personaje de la serie Dragon Ball Z- es concebida para ser intervenida (e incluso destruida) por el púbico. Pegados con cola fría sobre murallas de Santiago, cada uno de sus stencils, como llama al montaje de fotografías seccionado en hojas de papel, es puesto a libre disposición de los transeúntes. Una vez instalados, generalmente de madrugada para que nadie lo moleste, Claudio les hace un seguimiento y evalúa las reacciones de la gente frente a su trabajo a través de su Tumblr (Caiozzama) e Instagram (@caiozzama).