Burn to Give, la historia detrás de la innovación chilena que suma votos en la final de Chivas Venture

¿Qué pasaría si las calorías que perdemos haciendo ejercicio sirvieran para alimentar a los niños del mundo que sufren desnutrición? Fue la pregunta que rondó por la cabeza de Eduardo della Maggiora y que sentó las bases para crear Burn to Give, la innovación chilena que hoy se encuentra junto a otros 19 emprendedores sociales de todo el mundo, seleccionado para la final global Chivas Venture 2019.

Pero retrocedamos un poco para entender cómo llegó Burn to Give a competir en el mundial del emprendimiento y que hoy está en manos del público, quienes serán los encargados de votar por sus finalistas favoritos en Chivas.com hasta el 30 de abril. La respuesta la encontró Eduardo della Maggiora tras una reflexión profunda acerca de cómo mediría su vida si fuera su último día, luego que a su madre le diagnosticaron una leucemia muy agresiva, y qué estaba haciendo él con sus habilidades para ayudar a otros. Entonces fue donde su jefe, después de trabajar unos 10 años en Nueva York en una de las instituciones financieras más grandes del mundo, y renunció. Se iría a África, Tanzania, como voluntario por seis meses.

“Me pasaron dos cosas importantes: primero, me tocó trabajar con niños con desnutrición severa, que es algo que me marcó profundamente; algo que en Chile o en Nueva York no lo ves. Entonces me tocó ponerle cara a los 200 millones de personas en el mundo que se van a acostar sin saber cuándo tendrán su próxima comida. Fue el primer granito de arena de Burn to Give”, relata Eduardo.

Eduardo hacía clases de inglés y matemáticas a niños entre 4 y 7 años, pero este ingeniero civil aprovechaba todo su tiempo y bajo la red de mosquitos que usaba para dormir, creó una plataforma para construir colegios en África y logró construir dos colegios para mil niños cada uno; también creó una fundación, que después se quedaría sin recursos, pero lo importante es que mientras navegaba en su computador se topó con un video del Ironman de Hawái.

“Lo segundo en ese viaje fue que me encontré por casualidad con un video del Ironman de Hawái, el campeonato mundial de triatlón, y pensé dos cosas: cómo un ser humano puede hacer estas distancias en esas condiciones, y yo, que en ese minuto solo había corrida 10K, algo en la guata me dije que algún día debía hacer esta carrera”. Cuando volvió a Chile se puso a entrenar. Tenía 34 años. Dos años después se convirtió en subcampeón del mundo, representando a Chile en el Ironman 70.3. Al año siguiente volvió a ser subcampeón, “y en este proceso empecé a perder kilos, y comencé con toda esta idea romántica: qué ganas de que estos kilos que perdía se los pudiera regalar a los niños en África”. Así nace Burn to Give.

Lo que pasó fue que el éxito en el triatlón lo acercó a marcas dispuestas a darle auspicio, y comenzó a desarrollar la idea de que en vez de auspiciar a grandes deportistas, lo hicieran con personas común y corrientes, “y que usemos la tecnología para conectar a personas que quemen calorías con marcas que auspician las calorías y niños que reciben las calorías”, explica Eduardo.  

Hace ya un año que se lanzó la plataforma y en los primeros meses, ya contaba con más de 320 mil personas quemando y donando calorías en los cinco continentes; alrededor de 20 empresas líderes globales aportando unos 300 mil dólares; y 280 mil comidas, en muchos casos salvando la vida a cerca de 2 mil niños que sufren de desnutrición severa, a través de Naciones Unidas y la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación).

 

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