#INFÓRMATE: La economía de la ‘Donut’, una brújula para lograr un sistema más justo para las personas y el planeta

Ha llegado el momento de aceptar que los recursos son finitos y por tanto, es imposible mantener un crecimiento económico sin fin. 



No hay nada en la naturaleza que crezca de manera ilimitada y, sin embargo, la imagen del éxito económico en el siglo XX se correspondía con una línea de crecimiento en ascenso constante: el PIB. Pero este parámetro difícilmente podía usarse para medir el bienestar social, porque solo se fija en el valor de los bienes y servicios comprados y vendidos. No dice nada, por ejemplo, sobre la distribución de la riqueza o el trabajo no remunerado en el seno de familias.

La realidad ha demostrado que el crecimiento no está resolviendo la crisis medioambiental, como tampoco soluciona la desigualdad, más aún, los sistemas económicos actuales están contribuyendo al aumento en las brechas entre ricos y pobres. 

Por eso en el siglo XXI, ningún modelo económico que quiera responder al reto del progreso con equidad y sostenibilidad puede operar más allá de dos límites fundamentales: el primero, es el techo ecológico que establece la capacidad del planeta; y el segundo, el derecho de todos a la alimentación, educación, sanidad, vivienda, igualdad de género, libertades civiles o agua, entre otros, en definitiva, a los fundamentos de una sociedad justa. 

La economista inglesa Kate Raworth propone el Modelo de la ‘Donut’. Se trata de dos círculos concéntricos que delimitan una zona de prosperidad basada en la economía distributiva. El círculo interior viene definido por los Objetivos de Desarrollo Sostenible fijados por las Naciones Unidas para 2030: el derecho de todos a la alimentación, educación, sanidad, vivienda, igualdad de género, libertades civiles o agua, entre otros.

El círculo exterior representa el techo ecológico: cambio climático, pérdida de biodiversidad, acidificación de los océanos, contaminación del aire y así hasta nueve procesos en los que nos acercamos de manera alarmante a puntos de no retorno y de consecuencias imprevisibles.

En el agujero del centro se encontraría la gente que sufre carencias básicas. Nadie debe permanecer en ese espacio. Pero, al mismo tiempo, no podemos traspasar el anillo externo, porque, si lo hacemos, empezamos a forzar las capacidades naturales del planeta.

Desigualdad v/s economías distributivas

Hoy en día necesitamos crear economías que sean distributivas por diseño, es decir, que compartan el valor de manera mucho más equitativa entre todos aquellos que ayudan a generarlo. Esto será posible gracias a las tecnologías de red, las comunicaciones digitales y la generación de energía renovable. 

En lugar de centrarse principalmente en los ingresos, los economistas del siglo XXI deberán encontrar la forma de redistribuir también las fuentes de riqueza, en especial la riqueza que surge del control de la tierra y los recursos, del control de la creación de dinero, y de la propiedad de las empresas, la tecnología y el conocimiento. En lugar de dirigirse únicamente al mercado y al estado para encontrar soluciones, deberán aprovechar el poder de los bienes comunes para que esto suceda. 

Algunas de las preguntas que los economistas del siglo XXI ya abordan para ayudar a crear una economía con diseño distributivo:

Tierra y recursos: ¿cómo se puede distribuir de manera más equitativa el valor natural de la Tierra? ¿Mediante una reforma agraria, impuestos sobre el valor de la tierra, la recuperación de la tierra como un bien común? ¿Y cómo podría la comprensión de que la atmósfera y los océanos de nuestro planeta son bienes comunes mundiales distribuir mejor los beneficios globales para su uso sostenible?

Creación de dinero: ¿por qué otorgarle a los bancos comerciales el derecho de crear dinero a través de los intereses generados por las deudas y permitir que utilicen la renta que estos producen? El dinero podría alternativamente ser creado por el estado o incluso por las comunidades como monedas alternativas: es tiempo de crear un ecosistema monetario que pueda cumplir con este potencial de distribución.

Empresas: ¿qué modelos de negocios, tales como cooperativas y empresas propiedad de los empleados, pueden garantizar mejor que los trabajadores comprometidos, en lugar de los accionistas volátiles, obtengan una participación mucho más grande del valor que ayudan a generar?

Conocimiento: ¿cómo puede liberarse internacionalmente el potencial de los bienes comunes creativos a través de hardware y software de fuentes abiertas gratuitas, y el auge de las licencias de los bienes comunes creativos?

Tecnología: ¿quién será el propietario de los robots, y por qué debería ser así? Considerando que gran parte de la investigación básica de la automatización y la digitalización se ha hecho con fondos públicos, ¿no debería una parte de la recompensa volver al bolsillo del público?

Fuente: World Economic Forum