Marcha por la Ciencia: Científicas Olga Barbosa y Carla Hermann comentan los desafíos para la Ciencia en Chile

En el contexto de la “Marcha por la Ciencia y el Conocimiento” que convocó este 4 de mayo a científicos de más de 500 ciudades en el mundo, como parte de un movimiento internacional que busca que las diferentes áreas del conocimiento sean consideradas a la hora de tomar decisiones que impactan el futuro de los países, Olga Barbosa y Carla Hermann, parte del panel Conversas de Ciencias que estuvo presente en fiiS 2018, se refieren a los principales desafíos del país, en torno a esta materia.

En Chile una de las principales demandas del movimiento es la pronta puesta en marcha del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación y aumentar el presupuesto en el área, que actualmente es de un 0,38 del PIB, siendo el Estado chileno el segundo país de la OCDE con más baja inversión en ciencia, y bastante lejos del promedio, que llega al 2,4%.

“La discusión sobre el presupuesto se ha vuelto muy simplista”, opina, sin embargo, Olga Barbosa. “Recién estamos como país armando una nueva institucionalidad para la ciencia y eso requiere tiempo, reflexión y apoyo, desde todos los frentes”, comenta la Bióloga y Doctora en Ecología que fue reconocida como una de las 100 Mujeres Líderes 2018, y  que además es académica de la Universidad Austral de Chile, investigadora en el Instituto de Ecología y Biodiversidad, y directora del programa Vino, Cambio Climático y Biodiversidad.

“Es bajo el presupuesto para la ciencia, pero parece razonable, antes de aumentarlo, contar con una institucionalidad que pueda hacerse cargo de desafíos complejos, donde no sólo se buscará publicar artículos o desarrollar patentes, sino aprovechar ese conocimiento para mejorar la vida de las personas. Esto también incluye el reconocer del conocimiento como un valor cultural para Chile y a la biodiversidad como parte de nuestro patrimonio identitario”, comenta Olga Barbosa.

Dedicada a la investigación de la ecología de los ecosistemas, principalmente en lo que se conoce como “cambio global”, estudiando las relaciones entre el ser humano y su hábitat, y enfocada en desarrollar prácticas de conservación, Olga Barbosa considera que los temas donde se podría priorizar la inversión pública es en la adaptación al cambio climático, el aprovechamiento de las actuales tecnologías para un mejor gobierno, salud, seguridad, entre otros.

Para Olga Barbosa sólo aumentar el presupuesto para los actuales instrumentos no parece ser el mejor camino para asumir los nuevos retos que nos pone el desarrollo nacional y los factores globales (climáticos, económicos, etc.). “Esto es particularmente importante para algunos temas aún invisibles como la conservación de la biodiversidad la que impacta el bienestar humano en diversos ámbitos, y que cuando se habla de esta, la discusión se entrampa en dicotomías añejas como producción versus conservación”, declara.

Demasiados proyectos de excelencia y pocos recursos

Para Carla Hermann, Doctora en Física y ganadora del premio For Women in Science 2017, “tenemos muy buenos recursos humanos en nuestro país para hacer ciencia que compita a nivel mundial y para que se desarrolle tecnología, pero debemos saber aprovecharlos y adelantarnos a los problemas del futuro”.

“Pienso que faltan fondos para hacer ciencia”, reconoce Hermann. Como académica de la Universidad de Chile cree que, “si bien es cierto que desarrollamos investigación de buena calidad y competimos a nivel mundial en algunas áreas, muchos académicos/as hoy en día temen no ganarse un Fondecyt de Iniciación o Regular. Esto porque independiente de que tan bueno seas tú o tu proyecto, hay demasiados proyectos de excelencia (lo que es excelente) y no suficientes recursos para todos (el problema)”.

Por otro lado, “creo que no se está abordando uno de los problemas más significativos, al menos en física, y me atrevería decir que en todas las carreras científicas: no hay suficientes puestos de académicos/as como para poder apoyar a todos los nuevos/as doctores, ni menos fondos para que desarrollen sus proyectos”, señala Hermann.

Propone dos soluciones: “formar el puesto de investigador/a en las universidades, y por otro lado que se venda el perfil del físico/a como un buen candidato/a para trabajar en la industria”, dice. “Sobre lo primero, creo que se debe abandonar la idea de que cada académico sea el ‘alfa’ de su línea de investigación, y que en vez de eso se formen grupos de investigadores que potencien un área específica. Eso necesariamente llevará a la inyección de investigadores como puestos de trabajo más estables. Sobre lo segundo, creo que es necesario inyectar más formación de ingeniero en nuestros estudiantes para que puedan desarrollarse en el ámbito industrial”, concluye Carla Hermann.