Vicente de la Fuente: “Para ser inclusivos se necesita una transformación desde los cimientos”

Declarado por Naciones Unidas como el Día Mundial del Autismo, este 2 de Abril nos invita a reflexionar y crear conciencia en torno a la inclusión más allá del tipo de discapacidad. “Hoy todos quieren ser inclusivos, pero nadie quiere ir más allá de mostrar la inclusión como un tema marketero y de imagen. Tenemos que verdaderamente hacernos cargo de un tema tan sensible y del que nadie se ha hecho cargo hasta ahora”, señala Vicente de la Fuente, fundador de MZ Inclusive, su proyecto con el que busca generar soluciones inclusivas a través del diseño.

“Inclusión no es fijarse en los discapacitados, sino incluirlos, lo que va un paso más allá”. A través de su empresa, este publicista desarrolla productos inclusivos, es decir, para todos, con y sin discapacidad. “Ahí está la gran diferencia de la mirada que tenemos nosotros a la que tiene la gran mayoría que no viven la discapacidad en primera persona”, dice Vicente, quien nació con una síndrome llamado de Reye que lo dejó con una discapacidad motora, y aunque prácticamente no se nota, sí tiene algunas dificultades para moverse y hablar.

“Nuestro producto estrella es una camisa que en vez de botones tiene imanes. Ello le permite a las personas con discapacidad, ser autónomas. La mayoría no tiene buena motricidad, y esta camisa abarca esas necesidades y convierte el producto en una solución. Pero la solución no es el producto, sino la autonomía”, explica Vicente.

Desde el entendimiento que tiene de la discapacidad, “nuestra empresa quiere generar un espacio más inclusivo, pero el gran problema es la barrera invisible. Nuestra idea a todos les parece bonita, pero nada más”. Las empresas le ofrecen su plataforma, pero no presupuesto. “Al final todos tienen una mirada lastimosa del tema, y lo que necesitamos es una cultura inclusiva, porque no existe”.

Para Vicente, las marcas y las empresas tienen que hacer una transformación desde sus cimientos: “el banco de la Teletón no tiene cajeros inclusivos, y ninguno, porque no le sirven a una persona que no ve, o una que va en silla de ruedas. Las persona con discapacidad no podemos tener isapre, porque tenemos preexistencia”. Así son muchos los ejemplos, y por lo mismo, propone partir por nosotros mismos: no ocupar los ascensores del metro, por ejemplo, porque cuando una persona con discapacidad lo necesita, están malos. “Porque en vez de estar primero en la fila, estamos últimos. Para el Estado somos un gasto; para los colegios y universidades, somos un cacho, y para el prejuicio de la gente, la creencia de que a uno se lo han regalado todo”, dice.

El desafío que tenemos todos como sociedad es entender un  poco más este tema, respetar los espacios públicos, porque la gente que tiene discapacidad tiene preferencia en ciertos espacios, “no porque tenga preferencia, sino para hacerles más fácil la vida”, indica Vicente.